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20160308

Cita #267

Me pongo a pensar qué cosas me gustan de los viajes, y no doy con la idea. ¿El hecho de estar en tránsito continuo? Sí, está bien, pero no es sólo eso. ¿Vivir sin hacer nada sabiendo que de todos modos se está haciendo algo puesto que se está en movimiento? También, pero no me satisface como la gran explicación.

Sólo sé que no tiene nada que ver con estar lejos (¿qué es lejos hoy —me pregunto—: lejos de Mercedes o lejos de mi hija?). Y tampoco con admirar paisajes ni empaparme de culturas extrañas, porque lo más lejos que estuve en mi vida fue aquí, en esta casa barcelonesa. Hay algo más, lo sé muy bien, y tiene que ver conmigo, no con el sitio en donde esté. Tiene que ver con la disposición del ánimo, y la capacidad que tienen los ojos de convertirse en órganos diferentes a los habituales, mucho más escudriñadores y eficaces, mucho menos abúlicos y torpes que los que me acompañan caminando ahora.

Para decirlo de algún modo literario (no por eso falso) no extraño viajar sino al que soy cuando viajo; extraño el ser humano en que me transformo cuando vago mochila al hombro. Para usar una metáfora de otro artículo: cuando viajo me siento como si después de mucho tiempo se me hubieran destapado las fosas nasales y pudiera volver respirar con todos los pulmones, e incluso con un tercero.

Importado de "El que soy cuando viajo", en "Charlas con mi hemisferio derecho"

20160307

Cita #266

Muchos podrían decir que escribo tan enojado porque estoy pasando por una etapa de mi vida en la que comienzo a replantearme la existencia de un modo político y ético, y porque estoy viviendo un fin de siglo cada vez más desculturizado, y porque existo en un país de ciudadanos con mentalidad de señora gorda, en un país que discute los postulados mas torpes en horario central, en un país que mide el humor desde las diversas variantes que existen en el reino vegetal para nombrar -sin nombrarlo- el aparato reproductor masculino. Podría decirse eso, pero por una cuestión de costumbre yo preferiría decirlo de otra manera.

Importado de "Adicción por las metáforas" en "Charlas con mi hemisferio derecho"

20151013

Cita #259

  El mate no es una bebida, corazones de otro barrio. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión. Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás sola. Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es “hola” y la segunda “¿unos mates?”.
  Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los hijos de puta.

  Importado de "Más respeto que soy tu madre"

20151007

11111101

En esa época yo lo odiaba bastante al pobre, pero con el tiempo se me fue pasando. Ahora ya corrió mucha agua por abajo del puente...Y para serles sincera no es que haya dejado de odiarlo, pero la costumbre, la dejadez y eso de tener que ver al otro todos los días (que pasame la sal, que no me quites la sábama que ojo que el mate está muy caliente) hacen que una se vaya olvidando de odiar...Olvidarse de odiar no es bueno; no es lo mismo que perdonar. Dios te levanta la multa cuando perdonás, pero cuando te olvidás de odiar te castiga doble: primero por haber odiado (que se llama la Ira) y después por haberte olvidado (que se llama la Pereza). Así que ni siquiera ganás puntos, dijera el Caio.

Importado de "Más respeto que soy tu madre"

20151005

11111011

22 de Diciembre de 2003
A veces la crisis tiene sus ventajas. Al Nacho se le ocurrió aprovechar que la gente del barrio no tiene un mango para hacer regalos a los hijos, y el sábado puso un cartel en la puerta de la pizzería:

NENE: SI EN VEZ DE UN REGALO PEDÍS
UNA FUGAZETA CON DOBLE DE QUESO, 
¡PAPÁ NOEL TE LA LLEVA EN MOTO A TU CASA!

Nomás a la tarde ya se habían anotado cuarenta y dos padres. Incluso nos llaman por teléfono agradeciéndonos la idea porque muchos -como excusa- ya les habían dicho a los hijos que Papá Noel había muerto en los disturbios del veinte de diciembre.

Importado de "Más respeto que soy tu madre"