20141002

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- Procede de una democracia muy antigua, ¿comprendes?
- ¿Quieres decir que viene de un mundo de lagartos?
- No - dijo Ford, que entonces estaba en un plan algo más racional y coherente que antes, una vez que se le obligó a beber el café -, no es tan sencillo. No es así de simple. En su mundo, la gente es gente. Los dirigentes son lagartos. La gente odia a los lagartos y los lagartos gobiernan a la gente.
- Qué raro - comentó Arthur -, te había entendido que era una democracia.
- Eso dije. Y lo es - aseguró Ford.
- Entonces, ¿por qué la gente no se libra de los lagartos? - preguntó Arthur, esperando no parecer ridículamente obtuso.
- Francamente, no se les ocurre. Todos tienen que votar, de manera que creen que el gobierno que votan es más o menos lo que quieren.
- ¿Quieres decir que efectivamente votan a los lagartos?
- Pues claro - repuso Ford, encogiéndose de hombros.
- Pero - objetó Arthur, volviendo de nuevo a la gran pregunta -, ¿por qué?
- Porque si no votaran por un lagarto determinado - explicó Ford -, podría salir el lagarto que no conviene. ¿Tienes ginebra?
- ¿Qué?
- He preguntado - dijo Ford, con un creciente tono de urgencia en la voz - que si tienes ginebra.
- Ya miraré. Háblame de los lagartos.
Ford volvió a encogerse de hombros.
- Algunos dicen que los lagartos son lo mejor que han conocido nunca. Están totalmente equivocados, por supuesto, entera y absolutamente equivocados, pero alguien se lo tiene que decir.
- Pero eso es terrible - observó Arthur.
- Mira tío - repuso Ford -, si me hubieran dado un dólar altariano cada vez que alguien mira a una parte del Universo y dice «Eso es terrible», no estaría aquí sentado como un limón esperando una ginebra. Pero no tengo ninguno, y aquí estoy.

Importado de "Hasta luego, y gracias por el pescado"

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