-Está haciéndose tarde -dijo el fotógrafo, sudando.
La modelo caminaba junto a él, del otro lado.
-Somos pobres-dijo Ricardo-. Nuestras puertas pierden la pintura, nuestras paredes están agrietadas, nuestras cañerías de desagüe dan a la calle, las calles son de guijarros. Pero siento una furia terrible cuando veo que usted se acerca a estas cosas como si yo las hubiese planeado así, como si hace años yo le hubiese dicho a la pared que se agrietase. ¿Cree que yo sabía que venía usted y descascaré la pintura? ¿O que yo sabía que venía usted y le puse a mi chico las ropas mas sucias? ¡No somos un estudio! Somos gente, y merecemos que se nos trate como gente.
Importado de "Sol y Sombra", en "Las Doradas Manzanas del Sol"
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20140516
20140511
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Así veo a los niños, crueles como pueden ser lo a veces, perversos como pueden serlo, pero sin mostrar aún perversidad alrededor de los ojos, o en los ojos, no fatigados aún.¡Muestran tanta ansia por todas las cosas! Esto es lo que más les falta a los mayores, me parece; han perdido la frescura, la avidez. Se les ha ido la fuerza y la vida. Me gusta ver cómo salen los niños de la escuela. Es como si alguien arrojara a la calle un ramo de flores.
Importado de "Hola y Adiós", en "Las Doradas Manzanas del Sol"
Importado de "Hola y Adiós", en "Las Doradas Manzanas del Sol"
20120530
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Pronto llegaría a casa. Tylla estaría esperándolo con su hijo, y durante un tiempo podrían sentarse a orillas del canal a leer los viejos y hermosos libros, a saborear un vino suave y raro... Y hablarían y vivirían en paz hasta que los tubos de neón cayeran sobre ellos.
Y quizá pudieran irse entonces a las montañas azules y ocultarse allí un año o dos, hasta que llegasen los turistas a sacar sus instantáneas y decir qué bonito era todo.
Importado de "La mezcladora de cemento", en "El Hombre Ilustrado"
Y quizá pudieran irse entonces a las montañas azules y ocultarse allí un año o dos, hasta que llegasen los turistas a sacar sus instantáneas y decir qué bonito era todo.
Importado de "La mezcladora de cemento", en "El Hombre Ilustrado"
20120522
10010011
¿Para qué recordar lo que no me sirve? - dijo Hitchcock, con los ojos muy abiertos, perdidos en el espacio-. Soy un hombre práctico. Si la Tierra no está ahí, para que yo pueda pasearme, ¿quieres que me pasee por un recuerdo? Hace daño. Los recuerdos, decía mi padre, son como puercoespines. Al diablo con ellos. No te acerques. Te lastiman. Te arruinan el trabajo. Te hacen llorar.
(...)
¿Qué clase de infancia tuviste, Hitchcock? -dijo Clemens.
-Nunca fui joven. Lo que fui o pude ser, está muerto. Volvemos a tus puercoespines, Clemens. Gracias, no quiero que me atraviesen de parte a parte. Siempre pensé que uno muere todos los días, y que los días son como cajones, ¿comprendes?, con marbetes y todo. Y no hay que volver atrás, ni levantar la tapa, pues uno muere un par de miles de veces, y eso es un montón de cadáveres, todos con una muerte distinta, y con una expresión cada vez peor. En cada uno de esos días hay un yo diferente, alguien a quien no conoces, o no comprendes, o no quieres comprender.
Importado de "Una noche o una mañana cualquiera", en "El Hombre Ilustrado"
(...)
¿Qué clase de infancia tuviste, Hitchcock? -dijo Clemens.
-Nunca fui joven. Lo que fui o pude ser, está muerto. Volvemos a tus puercoespines, Clemens. Gracias, no quiero que me atraviesen de parte a parte. Siempre pensé que uno muere todos los días, y que los días son como cajones, ¿comprendes?, con marbetes y todo. Y no hay que volver atrás, ni levantar la tapa, pues uno muere un par de miles de veces, y eso es un montón de cadáveres, todos con una muerte distinta, y con una expresión cada vez peor. En cada uno de esos días hay un yo diferente, alguien a quien no conoces, o no comprendes, o no quieres comprender.
Importado de "Una noche o una mañana cualquiera", en "El Hombre Ilustrado"
20120521
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-No hemos sido tan malos, ¿no es cierto?
-No, pero tampoco demasiado buenos. Me parece que es eso. No hemos sido casi nada, excepto nosotros mismos, mientras que casi todos los demás han sido muchas cosas, muchas cosas abominables.
Importado de "La última noche del mundo", en "El Hombre Ilustrado"
-No, pero tampoco demasiado buenos. Me parece que es eso. No hemos sido casi nada, excepto nosotros mismos, mientras que casi todos los demás han sido muchas cosas, muchas cosas abominables.
Importado de "La última noche del mundo", en "El Hombre Ilustrado"
20120518
10010001
En esa orilla extrema de su vida, Hollis tenía una única pena, y sólo por eso deseaba seguir viviendo. ¿Sentían lo mismo todos los agonizantes, como si no hubiesen vivido nunca? ¿Les parecía a todos la vida algo tan inverosímil y abrupto, o únicamente a él, aquí, en este momento, con sólo unas horas por delante para pensar y deliberar?
Importado de "Calidoscopio", en "El Hombre Ilustrado"
Importado de "Calidoscopio", en "El Hombre Ilustrado"
20120105
01111000
La vida en la Tierra nunca fue nada bueno. La ciencia se nos adelantó demasiado, con demasiada rapidez, y la gente se extravió en una maraña mecánica, dedicándose como niños a cosas bonitas: artefactos, helicópteros, cohetes; dando importancia a lo que no tenía importancia, preocupándose por las máquinas más que por el modo de dominar las máquinas.
(...)
Aquella manera de vivir fracasó, y se estranguló con sus propias manos.
Importado de "Crónicas Marcianas"
20111206
01110110
Los marcianos descubrieron el secreto de la vida entre los animales. El animal no discute la vida, vive. No tiene otra razón de vivir que la vida. Ama la vida y disfruta de la vida. Observe la estatuaria; cómo los símbolos animales se repiten una y otra vez.
Importado de "Crónicas Marcianas"
20111205
01110101
-¿Acaso lo más viejo no se entera siempre de la llegada de lo nuevo?
-Quizás. Habla como si creyera en los espíritus.
(...)
-Si usted me pregunta si creo en el espíritu de las cosas usadas, le diré que sí. Ahí están todas esas cosas que sirvieron algún día para algo. Nunca podremos utilizarlas sin sentirnos incómodos. Y esas montañas, por ejemplo, tienen nombres... Nunca nos serán familiares; las bautizaremos de nuevo, pero sus verdaderos nombres son los antiguos. La gente que vio cambiar esas montañas las conocía por sus antiguos nombres. Los nombres con que bautizaremos las montañas y los canales resbalarán sobre ellos como agua sobre el lomo de un pato. Por mucho que nos acerquemos a Marte, jamás lo alcanzaremos. Y nos pondremos furiosos, ¿y sabe usted qué haremos entonces? Lo destrozaremos, le arrancaremos la piel y lo transformaremos a nuestra imagen y semejanza.
Importado de "Crónicas Marcianas"
20111126
01110100
No estaría bien hacer ruido, en esa primera noche de Marte, introducir un aparato extraño, brillante y tonto como una estufa. Sería una suerte de blasfemia importada. Ya habría tiempo para eso; ya habría tiempo para tirar latas de leche condensada a los nobles canales marcianos, ya habría tiempo para que las hojas del New York Times volaran arrastrándose por los solitarios y grises fondos de los mares de Marte; ya habría tiempo para dejar pieles de plátano y papeles grasientos en las estriadas, delicadas ruinas de las ciudades de este antiguo valle. Habría tiempo de sobra para eso. Y Spender se estremeció por dentro al pensarlo.
Importado de "Crónicas Marcianas"
20111117
01110010
-En el tercer planeta no puede haber vida -explicó pacientemente el señor K-. Nuestros hombres de ciencia han dicho que la atmósfera tiene demasiado oxígeno.
Importado de "Crónicas Marcianas"
20110210
00111101
Había un tonto y condenado pájaro antes de Cristo llamado Fénix. Cada tantos centenares de años construía una pira y se arrojaba a las llamas. Debió de haber sido primo hermano del hombre. Pero cada vez que se quemaba a sí mismo, volvía a nacer. Y parece ahora como si estuviésemos haciendo lo mismo, una y otra vez; pero sabemos algo que Fénix nunca supo. Sabemos qué tonterias hemos hecho. Conocemos todas las tonterías que hemos hecho en estos últmos mil años, y mientras no olvidemos, mientras lo tengamos ante nosotros, es posible que un día dejemos de preparar la pira funeraria y de saltar a ella.
Importado de Fahrenheit 451
Importado de Fahrenheit 451
20110128
00111001
Mi abuelo murió cuando yo era niño. Era escultor. Era además un hombre muy bondadoso, dispuesto a querer a todo el mundo. Ayudaba a limpiar la casa de vecindad, hacía juguetes para los niños, y un millón de cosas. Tenía siempre las manos ocupadas. Y cuando murió, comprendí que yo no lloraba por él, sino por todas las cosas que hacía. Lloraba porque nunca volvería a hacerlas. Nunca vovlería a labrar otro trozo de madera, ni nos ayudaría a criar palomas y pichones en el patio, ni tocaría el violín de aquel modo, ni nos contaría aquellos chistes. Era parte de nosotros y, cuando murió, todos los actos se detuvieron, y nadie podía reemplazarlo. Era un individuo. Era un hombre importante. Nunca pensé en su muerte. Sí en cambio en todos los objetos labrados que nunca nacieron a causa de esa muerte. Cuántas bromas faltan ahora en el mundo, cuántas palomas que sus manos nunca tocaron. Mi abuelo modelaba el mundo. Hacía cosas en el mundo. Con su muerto el mundo perdió diez millones de actos hermosos.
Importado de Fahrenheit 451
Importado de Fahrenheit 451
20110106
00110011
Uno siempre teme las cosas insólitas. Recuerdas seguramente a un compañero de escuela excepcionalmente brillante, que recitaba las lecciones y respondía a las preguntas mientras los demás lo miraban con odio, inmóviles como estatuas de plomo ¿Y no era este mismo compañero brillante al que golpeaban y torturaban al salir de la escuela? Claro que sí. Todos debemos parecernos. No nacemos libres e iguales, como dice la Constitución, nos hacemos iguales. Todo hombre es la imagen de todos los demás, y todos somos así igualmente felices. No hay montañas sobrecogedoras que puedan empequeñecernos. La conclusión es muy sencilla. Un libro, en manos de un vecino, es un arma cargada. Quémalo. Saca la bala del arma. Abre la mente del hombre ¿Se sabe acaso quién puede ser el blanco de un hombre leído? ¿Yo? No puedo aceptarlo.
Importado de Fahrenheit 451
Importado de Fahrenheit 451
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